En busca de la causa perdida

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En busca de la causa perdida

Acaban de concluir con gran éxito las III Jornadas de Fundraising y Mecenazgo, organizadas por la Universidad de Vigo, bajo la excelente coordinación académica de Manel Palencia-Lefler. Una vez más, expertos nacionales e internacionales han acudido a esta cita, que empieza a ser ya todo un referente en España en el ámbito de la captación de fondos para la educación superior. Es de agradecer el compromiso y la valentía de la Universidad de Vigo al apostar de forma decidida por este foro tan necesario en nuestro país, cuyas universidades adolecen de un serio problema de financiación.

Desde hace años se viene hablando con cada vez mayor insistencia de la necesidad de promover programas de mecenazgo universitario que contribuyan a incrementar y diversificar las fuentes de ingresos de las universidades españolas, tanto públicas como privadas. De hecho, varios de estos centros ya cuentan con unidades dedicadas específicamente a la captación de fondos, si bien con una dotación de recursos económicos y humanos todavía modesta.

He tenido el privilegio de pronunciar una conferencia ante los participantes de estas III Jornadas de Fundraising y Mecenazgo centrada en el plan estratégico de captación de fondos en la universidad. Además de analizar las razones, procedimiento y puesta en marcha de un plan de captación de fondos, decidí reservar un tiempo suficiente para plantear al público cuestiones que considero deben ser abordadas en toda estrategia de captación de fondos en el entorno universitario.

Así, tras preguntar abiertamente por qué los ciudadanos españoles no donan a sus universidades y escuchar las opiniones de los asistentes, propuse dirigir la mirada a aquellas organizaciones que mejor captan fondos en nuestro país: las fundaciones y asociaciones, comúnmente denominadas ONG. ¿Qué hacen bien las ONG para obtener fondos y lograr donantes que las universidades españolas no están haciendo? Y centré mi respuesta en dos elementos: la causa y la pasión.

Toda ONG exitosa en la captación de fondos tiene una causa, un porqué. No importa tanto lo que hace como, sobre todo, por qué lo hace: qué mundo quiere conseguir, qué logro anhela alcanzar. Y en esa causa busca sin descanso convocar a seguidores, invitar a potenciales donantes a que se unan a un movimiento para, todos juntos, hacerlo posible. Y toda ONG exitosa fundamenta su misión y su comunicación en otro elemento indispensable: la pasión. Si no hay pasión, si no hay emoción, es muy difícil que haya donación.

Mecenazgo universitario

Pau Fernández, Manager de Fundraising Corporativo de la Universitat Pompeu Fabra, durante su intervención en las III Jornadas Fundraising y Mecenazgo

No me parece que el problema resida sólo en la falta de cultura filantrópica, o en el desengaño por parte de quienes esperaban hoy un mejor empleo tras años de estudios universitarios, o en la desconfianza que suscitan determinadas universidades endogámicas y anquilosadas, por ciertos que puedan ser estos hechos. Sinceramente, creo que los españoles no donamos a las universidades, y a la educación en general, porque no comprendemos su CAUSA y porque dicha causa no nos APASIONA. Y sostengo que es responsabilidad de las universidades encontrar su propia voz, su propia causa, su propia historia, y contarla de tal manera que despierte pasión entre sus potenciales colaboradores.

Quizá ha llegado la hora de dejar de pedir dinero para crear un fondo de becas y empezar a solicitarlo para transformar vidas. A lo mejor debemos abandonar las invitaciones a renovar laboratorios y, en su lugar, ofrecer a nuestros potenciales donantes la oportunidad de encontrar la cura a graves enfermedades. Es probable que cada universidad deba rehuir los manidos mensajes de excelencia académica para encontrar su propia misión y su propia historia, que la hará única y diferente a las demás. En definitiva, hallar su verdadera razón de ser.

 

 


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