Vender lotería no es fundraising

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Vender lotería no es fundraising

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Categorías : Comunicación

A medida que nos acercamos a la Navidad (y los grandes almacenes no tardarán en hacérnoslo saber con mes y medio de antelación), muchas ONG se disponen estos días a diseñar su campaña de captación de fondos para esas fechas. Tradicionalmente, el final de año suele ser una época propicia para obtener donaciones a favor de causas benéficas, quizá por aquello de que los corazones se ablandan y los buenos sentimientos afloran por doquier. Sea como fuere, muchas organizaciones no lucrativas apostarán este año, una vez más, por la venta de participaciones de lotería de Navidad como una forma de obtener fondos.

En efecto, si vendes lotería consigues dinero. Es esa una verdad irrefutable, empírica, de las que no admiten duda. Sin embargo, considero que vender lotería es farragoso para el vendedor, importuno para el comprador y constituye una flagrante vulneración de las más elementales normas del fundraising. Eso es.

Vayamos al fondo del asunto: ¿por qué compra la gente participaciones de lotería? En la inmensa mayoría de los casos, por compromiso. Porque no le queda otra. Para quitarse de encima al pelmazo que se la vende, vamos. En esa mera transacción comercial (la entrega de una papeleta a cambio de dinero), el que suelta la guita poco o ningún interés suele tener en la causa que está financiando. Le ha venido un pelmazo, talonario en mano, y se ha visto en la obligación de soltar unos pocos euros para quedar bien. ¿Son esas las donaciones que promovemos y queremos?

Una vez me vi en la desgracia de tener que vender un talonario de lotería y, tras colocar un par de participaciones, me di cuenta de la imbecilidad que estaba cometiendo. El resto de participaciones decidí comprarlas de mi bolsillo, en la donación más forzada y absurda que jamás he hecho.

Cualquier donación a una buena causa debe ser voluntaria, libre, entusiasta, fruto de haber recibido un mensaje lleno de pasión y con el convencimiento de que la misión importa. Obtener financiación a base de molestar, importunar y en ocasiones acosar (lo he visto, lo juro) al prójimo, es generar ingresos, cierto es, pero no hacer fundraising. No al menos como yo lo concibo.

Si a eso le añadimos los riesgos de pérdida de talonarios o matrices, la ausencia total de relación posterior con los donantes o incluso la posibilidad de que el número vendido resulte premiado y obligue a poner en marcha un penoso trabajo administrativo posterior, la venta de lotería no sólo es desaconsejable, sino que debería estar directamente erradicada de los planes de captación de fondos de cualquier organización que busque donantes comprometidos, no donantes a los que se ha puesto en un compromiso.


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