Y si no dono, ¿qué pasa?

¡Cuántas veces oímos que los españoles donamos de forma masiva en emergencias, pero nos resistimos a las donaciones regulares! ¿Solidarios a ratos? ¿Fallo genético? No; tiene una explicación.

Veamos: supongamos que una organización desempeña una labor encomiable. Sus captadores de fondos están convencidos de que la entidad realiza un trabajo extraordinario que merece ser apoyado mediante donaciones. ¡Y seguramente es verdad!

Pero, ¿qué sucede? Sucede que sus captadores de fondos buscan recursos con las gafas de la ONG puestas. Planifican, razonan y se comunican con los potenciales donantes desde la visión de la organización, no desde la visión del donante. Y, una vez más, olvidan lo básico.

¿Qué es lo básico en fundraising? Lo básico es que las personas donan cuando alguien:

  1. Les presenta una necesidad urgente.
  2. Les muestra cómo su ayuda puede contribuir a solucionar el problema.
  3. Les emociona con alguna historia personal.
  4. Les pide su colaboración.

Por esto donamos en emergencias de forma masiva: porque todos vemos con meridiana claridad que hay una necesidad urgente y que podemos contribuir a resolverla con una donación.


Pero llega el día a día. Y volvemos a pedir donaciones olvidándonos de los fundamentos, de las razones por las cuales las personas deciden donar. 

Y ahí no acaba la cosa. A los socios y donantes que ya tenemos les privamos de contarles qué problemas se han resuelto gracias a sus aportaciones y qué retos hay aún por delante. Y como no ven la necesidad por ningún lado, ni resuelta ni por resolver, estas personas se terminan preguntando:

Y si no dono, ¿qué pasa?

Ahí vienen las bajas. Los donantes consideran que o no es preciso donar o, si ya lo hacen, su aportación no parece necesaria y ese dinero se puede dedicar a otros fines.


Si hacemos bien nuestro trabajo, nuestros socios se darán de baja con un llanto inconsolable, porque solo razones económicas REALES les llevarán a prescindir de una colaboración que consideran indispensable.


Como fundraisers, hagamos que los donantes perciban la necesidad cada vez que pidamos su colaboración. Pongámonos siempre en su lugar, no en el de nuestra organización. Porque donan por sus razones, no por las nuestras.

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